Apple anunció este lunes una nueva inversión estratégica de más de 500 mil millones de dólares en Estados Unidos, que incluye planes para contratar a 20,000 personas y construir una nueva fábrica de servidores en Houston, Texas. Esta importante medida ocurre pocos días después de que el presidente Donald Trump revelara que Tim Cook, CEO de Apple, le prometió que la manufactura de la compañía se trasladará de México a EE. UU. para evitar el impacto de los aranceles impuestos por el gobierno estadounidense.
Apple apuesta por la innovación y el futuro de Estados Unidos
La inversión de Apple está destinada a fortalecer aún más su presencia en el mercado estadounidense, un compromiso que, según Cook, refleja el optimismo de la compañía sobre el futuro de la innovación en el país. «Somos optimistas sobre el futuro de la innovación estadounidense y estamos orgullosos de construir sobre nuestras inversiones de larga data en Estados Unidos con este compromiso de 500,000 millones de dólares hacia el futuro de nuestro país», destacó el CEO de Apple en un post en el blog corporativo. Este movimiento es parte de un esfuerzo más amplio para expandir su infraestructura y crear nuevas oportunidades laborales dentro del territorio estadounidense.
La compañía ha identificado varias áreas clave de inversión, con la construcción de una nueva planta de fabricación de servidores en Houston como el proyecto más destacado. Se espera que esta fábrica, que comenzará a operar en 2026, se enfoque en la producción de servidores que alimentarán Apple Intelligence, una de las iniciativas más ambiciosas de la compañía en el ámbito de la inteligencia artificial (IA). Además, se prevé que esta instalación genere «miles de empleos» y proporcione un impulso significativo a la economía local de Texas.

Vista de una tienda de Apple en Norwalk Connecticut, en una fotografía de archivo. EFE/Peter Foley
El impacto de los aranceles en la estrategia de Apple
El anuncio de Apple se produce en medio de las crecientes tensiones comerciales entre Estados Unidos y varios países, particularmente China y México. El presidente Trump ha estado presionando para que las empresas estadounidenses trasladen su manufactura a Estados Unidos y eviten el impacto de los aranceles, especialmente sobre productos importados como los iPhones. Durante su mandato, Trump ha insistido en que las compañías deberían considerar trasladar la producción de productos clave a EE. UU. para reducir el déficit comercial y proteger a los trabajadores nacionales.
Apple ha estado en el centro de este debate debido a su dependencia de la manufactura en países como China. En este sentido, el anuncio de que la compañía trasladará parte de su producción de México a EE. UU. parece estar alineado con las demandas del presidente Trump para reducir las importaciones de productos manufacturados fuera del país. Esto se suma a la presión que Trump ha ejercido sobre empresas como Apple para que aumenten la producción local y, a su vez, contribuyan a la creación de empleos en Estados Unidos.
Cabe recordar que este no es el primer compromiso de inversión que Apple ha hecho en el país. En 2018, Apple anunció una inversión de 350,000 millones de dólares, prometiendo la creación de 20,000 empleos adicionales. Sin embargo, esa inversión se había realizado en un contexto en el que Trump también contemplaba la posibilidad de imponer aranceles a productos importados como los iPhones, pero finalmente no avanzó con esos impuestos durante su primer mandato.
